Con alrededor de 100 muertos y una presunta capital tomada, Ucrania se dirige invariablemente a una sucia guerra civil.
La salida de Kiev del presidente democráticamente electo, Victor Yanukóvich, intentó ser presentada por el poder mediático global, como un signo de renuncia o derrota del régimen pro-ruso, del Partido de las Regiones, que por el contrario llama a resistir.
Ayer, el parlamento ucraniano decidió darle la espalda definitivamente a la conducción nacional de Yanukóvich; cuando votó a favor de su destitución, y sancionó una ley ordenando la inmediata liberación de la ex primer ministra opositora pro europea, Yulia Timoshenko.